Encontrando respuestas
Experiencia de ser terapeuta durante la formación en Terapia Gestalt.
En el centro donde realizo mis estudios gestálticos, tenemos la oportunidad de trabajar como terapeutas con los demás miembros del grupo. Así pues durante el tercer y último curso, cada uno y cada una de los compañeros/as, que hemos compartido estos años, vamos pasando por esta experiencia.
Yo pase por esta vivencia hace poco tiempo y todavía hoy, me encuentro asimilando la experiencia. La sensación de estar haciendo algo nuevo, por primera vez en la vida y encima descubrir que te gusta, es una pasada. Siento no escribir esta última frase en primera persona, hoy no me apetece; además ¿Quién no ha tenido esa sensación alguna vez en la vida? Seguro que entendéis a que me refiero.
Esto no quita que también sintiera miedo, preocupación por hacerlo bien, responsabilidad, inseguridad…
En algunos momentos del trabajo con el otro/a me sentí perdido. Mientras conversábamos, se abrían unos asuntos, se abrían otros temas, por aquí, por allá y yo no veía una figura clara. No podía devolverle al otro/a algo que le fuera de utilidad porque… estaba más perdido que un piojo en una peluca.
Esto me duele y desde esta sensación he recordado algo que he escuchado durante estos años de formación: mira a ver lo que sientes, como terapeuta, en la relación con el paciente, porque esto te puede dar una clave de lo que está ocurriendo en la interacción entre ambos.
A pesar de recordar aquello sigo buscando respuestas. En en uno de esos regalos que ofrece la vida, aparece un libro. Lo compro y de camino hacia casa se me ocurre abrirlo por el final. El capítulo se titula El adiestramiento de la conciencia y los profesionales de la salud. Comienzo a leer, ¡relata el recuerdo que había tenido días atrás! Aquella frase tan repetida por los formadores que he tenido durante estos tres años y que aquel día olvidé. Me doy cuenta de que necesité la experiencia para asimilar la teoría y de la importancia de la práctica en cualquier aprendizaje. ¿Quién me lo habrá enviado? No sé, apareció como por arte de magia, justo en el momento idóneo.
Así pues he decido mostrar a continuación, una parte del párrafo del libro Teoría y técnicas de la psicoterapia gestáltica, por si a alguien le pudiera servir, sobretodo aquellas personas que os estáis iniciando en el proceso de ser terapeutas.
El capítulo está escrito por John B Enrigth, espero que no haya que pagar derechos de autor, y dice: ¨ para llevar a cabo una tarea clínica idónea, los profesionales de la salud mental necesitan tener acceso al flujo de su experiencia interior. El indicio primero y más sutil para entender la angustia, heroicidad, eroticidad… del otro es la conciencia de algún estado similar o complementario en uno mismo… A menudo enseñamos a nuestros alumnos que deben observar la señales externas de los estados afectivos de sus pacientes (la voz, etc) pero no aclaramos que no es mediante la observación externa que ocurren las cosas. Si, para decirle a un paciente ¨ creo que usted siente enojo ¨, espero ver sus venas hinchadas es que algo anda mal en mí y en la relación. Si, en cambio, me hubiera abierto antes a mi propia experiencia, habría tomado conciencia desde el principio de cierta molestia, inquietud o temor en mí. Esa consciencia me habría llevado espontáneamente a modelar de una determinada manera los hechos subsiguientes de la entrevista y habría conducido a que la persona expresara su enojo de una forma útil y consciente, en lugar de recurrir a la extrema expresión organísmica que hemos mencionado ¨.
Cometiendo errores podemos encontrar respuestas que nunca olvidaremos para la próxima vez.

